domingo, 7 de abril de 2013

Cuento clásico


Érase una vez un príncipe al que le gustaba, mucho ir a caminar por el bosque.
Pasaba horas y horas caminando, disfrutando de los animales, las plantas, y la naturaleza en general, liberándose de las normas de palacio.
Una tarde en uno de sus largos paseos sintió la presencia de alguien, sentía que alguien le observaba.
Quiso saber de quién se trataba ya que ese bosque entraba dentro de los límites de su reino y nadie debía sobrepasarlos por orden de la bruja. Quién los pasara sería castigado y nunca, nunca, nunca, volvería a ver la luz del sol.
Buscó por todos lados y por fin después de mucho perseguirla encontró a una joven chica.
Nada más verla sintió que era la más hermosa de las mujeres, a pesar de ir vestida con ropas estropeadas, antiguas y sucias.
Quería hablar con ella, pero esta no hacía más que intentar corre y temblar.
Por fin consiguió pararla y comenzó a hacerle preguntas sobre quien era.
Esta le contó que se llamaba Elena y que desde muy pequeña vivía sola, y que no había tenido ningún problema, pero que de un tiempo a esta parte en el pueblo había muchos ladrones que le habían quitado todo incluso su casa y querían quitarle el medallón de su madre.
Había andado de un lado para otro hasta descubrir que el sitio donde se encontraba más segura era allí donde nadie se atrevía a entrar.
El príncipe decidió ayudarle ya que había quedado totalmente enamorado de ella y todos los días iba al mismo sitio y le llevaba comida y ropa limpia.

Un día, la bruja se enteró y quiso destruir esa amistad, sin saber que detrás de esta existía un gran amor.
El príncipe le dijo, que quería casarse con ella, y que fuese ella con la que compartir su reinada, a lo que esta le contesto que nadie de su clase llevaría ese reino.
Los separó, y el príncipe llamó a su gran amigo Dodo, su perro guardián del castillo y le mando seguir a los esclavos que llevaban a Elena lejos de palacio, ya que a él lo tenían encerrado.
La bruja, contenta de la separación trajo a su sobrina Priscila para celebrar una gran boda, para poder seguir siendo ella quien manejara el reino.
Dodo corrió corrió corrió y corrió tras el carro que se llevaba a Elena y por fin lo alcanzó. Salto dentro del carro y la ayudó a desatarse y escapar,  y le subió a su lomo para volver  al castillo.
Al llegar se encontraron al príncipe con Priscila pero al ver a Elena el príncipe corrió hacia esta y se armó de valor y le dijo a la bruja que abandonara su reino que no le tenía miedo y que nunca más se lo iba a tener.
El príncipe se casó con la princesa Elena y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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