miércoles, 19 de junio de 2013

SCAMPER


Como última actividad del cuatrimestre, y con él, también última actividad del curso, hemos tenido que realizar un “Scamper”. Consistía en transformar un cuento, versionando la primera edición, cambiando algunos personajes, escenas, finales etc. Nuestro cuento se llamaba "Las hormigas también tienen problemas" de Sofía Balzola y de él creamos nuestro propio cuento, “El campamento de arenas”, y en vez de contarlo normal leyéndolo, la forma de contarlo es a través de un ábaco.
Formamos un grupo de cuatro personas, elegimos este libro, porque nos gustó la versión original, y a raíz de ahí comenzamos a pensar cómo cambiarlo. Los dos grupos de hormigas los convertiríamos en dos clases de un colegio, las hormigueras, en el colegio y en el campamento, y a raíz de ahí creamos nuestra propia historia.
“El campamento de Arenas”
Érase una vez un pueblo llamado Arenas donde había un único colegio con 6 clases. El ayuntamiento del pueblo organizó un campamento para las niñas y los niños del cole, pero solo había plazas para dos clases. Para la selección de los grupos se organizó un concurso de fotografía acerca del pueblo, las dos clases que tuviesen la foto más original ganarían la plaza para el campamento, los alumnos entusiasmados se pusieron manos a la obra y los ganadores fueron la clase azul y la clase roja.
Llegó el gran día. Empezó el campamento.
Los monitores, cuando se reunieron todos, explicaron que había que dividirse las tareas entre todos para así tener más tiempo libre y poder realizar otras actividades más divertidas.
Al día siguiente, los mayores que eran los de la clase azul, decidieron que los de la clase roja que eran 6 más pequeños, hicieran sus tareas para ellos poder irse a darse un baño en el lago.
Así pasaron los días y los pequeños trabajaban y trabajaban, mientras los mayores se divertían, pero un día comenzó a llover y el lago empezó a crecer y la clase azul que se encontraban allí, no podían salir porque el lago creció tanto que no podían encontrar la orilla.
Llego la hora de cenar y la clase azul no apareció por lo que los monitores le preguntaron a la clase roja que ocurría y estos le contaron toda la verdad.
Como la clase roja, al trabajar tanto, se hicieron fuertes y fueron nadando a rescatar a sus compañeros. La clase azul les pidió perdón y  se hicieron muy buenos amigos, tan buenos que decidieron juntarse y formar el equipo morado y así repartirse las tareas, para poder trabajar en equipo.

Colorín colorado este cuento se ha acabado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario